El Ejecutivo mostró predisposición para recibir a los campeones, pero estos no quisieron mezclarse con la política.
El Centro porteño es un caos en la espera de la Selección Argentina. El Gobierno nacional había invitado a los jugadores a la Casa Rosada para evitarlo, pero el plantel prefirió tomar otro camino.
La necesidad de alegrías, de triunfos y de festejos que hay en el país generó que el campeonato del mundo consiguieron Lionel Messi y compañía colmara las calles del Centro porteño. La 9 de Julio, la Autopista 25 de Mayo, y otras importantes arterias están llenas de hinchas. No cabe ni un alfiler, por lo que aún es una incógnita el camino que tomará el micro. Lo único confirmado hasta el momento es que no irá al balcón de la Casa Rosada.
Primero, la idea era que el micro descapotable que lleva a los campeones en su primer piso recorriera las autopistas y llegara al Obelisco para festejar con toda la gente. Pero por la gran cantidad de almas que se encontraban ahí, se decidió cambiar el rumbo hacia la Autopista 25 de Mayo y 9 de Julio. Claro, al enterarse, todas ellas se trasladaron hacia allí, y el grueso se encuentra en ese lugar.

La Ciudad de Buenos Aires está colapsada y se cree que se movilizan alrededor de 5 millones de fanáticos. Con el diario del lunes, parece ser que la mejor opción para el multitudinario recibimiento hubiese sido la Casa Rosada. Donde acudió la Selección del 86, cuando Diego Maradona les mostró la copa a los argentinos, y donde también fueron los héroes del 90’, sin el título, pero con el amor de toda la gente que se mantenía.
En esta oportunidad, el Gobierno nacional, con Alberto Fernández a la cabeza, ofreció el balcón para que todo el plantel festejara con el público que se hiciera presente en la Plaza de Mayo. Y llegaron a indicar, fuentes oficiales, que estaba todo listo, para el caso de que los futbolistas aceptaran.
Pero los jugadores tomaron la decisión de declinar esa invitación del Poder Ejecutivo. Según lo informado por Radio Mitre, quienes le ganaron la final a Francia, entendían que se debe a una celebración de la República Argentina en su totalidad, y no querían correr el riesgo de que esto sea tomado como un hecho político.
El antecedente más grande de un seleccionado en ese mítico balcón es el del equipo que salió campeón en México 86 (la última estrella hasta la consagración en Qatar). En ese momento, Diego Maradona y Carlos Bilardo encabezaban una delegación que estuvo acompañada por Raúl Alfonsín. Cuatro años más tarde, en 1990, tras la final perdida contra Alemania, los futbolistas también fueron a la Casa Rosada y fueron recibidos con mucha euforia.

Este año, no se tomó el mismo camino: jugadores, dirigentes y cuerpo técnico decidieron algo totalmente diferente. Quisieron que la fiesta sea en las calles, en las avenidas y en las autopistas. Eso genera un color y una pasión que no se ve en ninguna parte del mundo y que quedará en la historia. Pero también una incertidumbre por no saber si verán o no a sus héroes, y un caos en el Centro de la Ciudad de Buenos Aires.

