El Presidente habló en el Instituto Cardenal Copello. Fue acusado de adoctrinamiento por la oposición, se mostró en contra del aborto y hasta bromeó con dos desmayos de chicos.
Javier Milei brindó un discurso ante los estudiantes del Instituto Cardenal Copello, donde estudió. Lo hizo en el marco de la apertura del ciclo lectivo en la Ciudad de Buenos Aires. Fue muy criticado por el contenido del mismo. El “adoctrinamiento” fue el tema principal, pero también lo fueron las bromas que hizo tras dos desmayos de chicos.
Recordó al hermano José Luis: “Venía de España, muy alto, muy robusto hacia los costados, y que venía y daba clases de sotana. Me dejó marcado de por vida. No puedo evitar emocionarme…”. Siguió: “Muerto antes que sucio, luchar por el mérito, luchar por la excelencia. Y esos son valores que tomé en una clase de caligrafía, pero en el colegio Cardenal Copello, en la comunidad menesiana. Y eso, si algo le tenía que contar, era eso. Lo más valioso es eso, que sean personas íntegras, peleen por sus ideales, no bajen los brazos”.
Uno de los momentos más polémicos fue cuando habló sobre el aborto: “Lo que hacen los políticos es irse de fiesta y pasarles la factura a generaciones que ni siquiera nacieron, y a algunos que además intentan matar, que son los asesinos de los pañuelos verdes. En ese contexto, para mí el aborto es un asesinato agravado por el vínculo, y eso lo puedo demostrar desde una perspectiva matemática, filosófica, desde el liberalismo y además desde lo biológico”.
También habló sobre su plan económico: “Fue tan fuerte lo que empezamos a hacer, mezcla de motosierra y licuadora… no voy a negar que hay licuadora, un ajuste tan rápido tiene licuadora. Lo que pasa es que si la licuadora se vuelve permanente, se vuelve motosierra. Imaginen cuál es mi intención…”.
Estaba hablando sobre economía y criticando al “comunismo”. En ese momento, una chica que se encontraba como abanderada se desmayó. Milei utilizó ese momento para realizar una broma: “Bueno, como verán, mencionar a los comunistas es tan peligroso que genera problemas siempre”.
Esa escena se repitió. “Hay mucha gente que es socialista sin saberlo, de hecho eso es tan estremecedor que me paré en Davos y casi que les dije ‘ustedes son todos unos zurditos”, marcaba. Cuando un chico que se encontraba a su izquierda cayó: “¿Otro más?”, preguntó. Y nuevamente salió de la situación con un chiste, mientras el joven era atendido: “Y sí, los nombro y… son infalibles. Juro que no nombro más a los zurditos”.

