El Presidente contestó las acusaciones por medio de una carta. “El Poder Judicial y sus magistrados y funcionarios no están ni podrían estar exentos de críticas”, sostuvo.
Alberto Fernández escribió una carta en la cual le contestó al Procurador General de la Nación, Eduardo Casal, quien había considerado como una “perturbación” las declaraciones en las comparó desafortunadamente a los fiscales Nisman y Luciani.
El Presidente escribió que “debo señalar que dichas expresiones en modo alguno pueden ser interpretadas en el sentido de querer condicionar el accionar de un funcionario y ello queda claro toda vez que fueron vertidas cuando el Fiscal de la causa ya había finalizado su alegato en el proceso”.
Cuestionó en la misma línea: “El Poder Judicial y sus magistrados y funcionarios no están ni podrían estar exentos de críticas y opiniones en una sociedad democrática”. Marcó también que en la entrevista “hizo referencia a la existencia de una ‘persecución judicial y mediática’ contra la vicepresidenta”.
“Obsérvese que el Sr. Procurador expresa su preocupación por una supuesta injerencia por parte del Presidente de la Nación en un proceso penal, pero no lo ha preocupado, ni ha visto injerencia alguna cuando el expresidente Mauricio Macri, estando en ejercicio del cargo, recibió al imputado Luis Chocobar en la Casa Rosada”.
Concluyó: “Puede observarse que, en este caso, no se trataba simplemente de la opinión del ex presidente, sino de un pedido expreso de destitución de un juez que recién comenzaba una importante investigación sobre graves acciones de espionaje ilegal”.

