Francisco dio su tradicional bendición de Pascua en la Plaza San Pedro ante aproximadamente 100.000 personas. Expresó: “Por favor, no nos acostumbremos a la guerra”.
En la Plaza San Pedro, y ante aproximadamente 100.000 fieles, el papa brindó su tradicional bendición Urbi et Orbi del Domingo de Resurrección. En ese contexto, entre otras cosas, volvió a referirse al conflicto que tiene en vilo al mundo entre Ucrania y Rusia.
Expresó: “Que haya paz en la martirizada Ucrania, tan duramente probada por la violencia y la destrucción de la guerra cruel e insensata a la que ha sido arrastrada”. Y agregó que “que un nuevo amanecer de esperanza despunte pronto sobre esta terrible noche de sufrimiento y de muerte. Que se elija la paz”.
Cabe destacar que esto no se llevaba a cabo con público desde hace más de dos años por la pandemia. En la vuelta, Francisco dijo: “Por favor, no nos acostumbremos a la guerra, comprometámonos todos a pedir la paz con voz potente, desde los balcones y en las calles”.
“Que los responsables de las naciones escuchen el grito de paz de la gente, que escuchen esa inquietante pregunta que se hicieron los científicos hace casi sesenta años: ¿Vamos a poner fin a la raza humana; o deberá renunciar la humanidad a la guerra?”, continuó Jorge Bergoglio.
Y concluyó: “Tengo ante mis ojos la mirada de los niños que se quedaron huérfanos y huyen de la guerra. Mirándolos no podemos dejar de percibir su grito de dolor, junto con el de muchos otros niños que sufren en todo el mundo: los que mueren de hambre o por falta de atención médica, los que son víctimas de abusos y violencia, y aquellos a los que se les ha negado el derecho a nacer”.

