Andrea Ranno dijo que estaba “fuera de sí”. Mariano Vivas, policía, aseguró que fue él quien culpó a Pablo Ventura por el crimen de Fernando Báez Sosa.
Continúan pasando testigos por el estrado en el marco del juicio a los rugbiers por el asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, en enero del 2020. Nuevamente, uno de los más comprometidos por las declaraciones fue Máximo Thomsen.
La primera en hablar fue Andrea Fabiana Ranno, empleada del Hotel Inti Huasi, quien avisó a la Policía cuando “avistó la fuga”, según indica el expediente. “Vi un grupo de gente que estaba contra las rejas del súper. Pensé que estaban borrachos y que querían romper un vidrio, algo que pasa habitualmente en enero en Gesell”, comenzó el relato.
Agregó que “volví a trabajar y a los segundos escuché pasos muy fuertes, llamativamente fuertes, en la arena. Me volví a asomar y vi un chico que venía casi trotando. De atrás lo seguían como ocho y diez chicos. Lo primero que pensé fue que los de atrás eran una patota que perseguían a los de adelante para dársela”.
Recordó: “‘Pará, espéranos’, le decían. Ellos no me vieron pero yo a ellos sí. Y los escuché: se venían riendo y festejando.Estaban contentos. ‘Le rompí toda la jeta’, dijo uno”. Fue allí cuando les pidió perdón a los padres de la víctima porque “esto debe ser muy doloroso”.
Luego, dio características que coinciden con Máximo Thomsen, y expresó que “estaba sacado, fuera de sí: iba con la cabeza baja y los puños cerrados y haciendo este sonido –mientras golpeaba con sus pies el suelo-”. También reconoció a Matías Benicelli como quien corría detrás de él.
El otro testigo fue un policía que actuó en la causa, Mariano Orlando Rivas. Contó que en el allanamiento se encontró y se incautó una zapatilla ensangrentada. “Uno de ellos manifiesta que a Pablo Ventura”, sumó. Y al ser consultado sobre quién había sido, contestó que “sí. Thomsen”.

