Más de 200.000 fieles fueron testigos de la despedida de Jorge Bergoglio en Roma.
El mundo despidió este sábado al papa Francisco. Una multitud se hizo presente en su funeral. Los más de 200.000 fieles que estuvieron en Roma dieron el último adiós al Sumo Pontífice, que ya descansa en paz en la basílica Santa María la Mayor, donde él mismo lo eligió.
El funeral fue lógicamente muy emotivo. Estuvo oficiado por el cardenal Giovanni Battista Re, quien recordó que Francisco siempre decía que “no os olvideís rezar por mí”, por lo que sentenció: “Ahorate pedimos que reces tú por nosotros, como el domingo pasado en esta basílica, en un largo abrazo a toda la humanidad”.

El féretro abandonó la plaza de San Pedro poco después del mediodía y se trasladó en el papamóvil, acompañado por un pequeño cortejo fúnebre, hacia la basílica, donde fue inhumado en una ceremonia fuera de las cámaras. El ataúd del papa viajó en un vehículo abierto, para que los fieles que se congregaron en el recorrido, en las calles de Roma, pudieran ver el féretro a su paso y despedirse del pontífice. Tras 30 minutos de trayecto, la sepultura llegó al nicho de la nave lateral de la basílica liberiana, entre la Capilla Paulina y la Capilla Sforza, donde se colocó después del canto de cuatro salmos y cinco intercesiones.

